Acequias

 

Acequias

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El camino que conduce al pueblo de Acequias está dibujado a orillas de la montaña. Difícil es llegar a este pueblo, difícil es salir de él. Su singular belleza atrapa al visitante en una halo mágico de sabores e imágenes ancestrales. Antes de llegar al pueblo nos encontramos con la casa de uno de los artesanos más singulares de este lugar: Aligdo Rojas, quien hace del barro extraordinarios motivos religiosos. Acequias: sus pobladores son testigos del tiempo y la reminiscencia. Allí hay rastros de otras épocas. Su arquitectura colonial deja testimonio de los legados españoles. Sin embargo, Acequias se escalona en varios planos sobre una colina, dejando constancia de su huella indígena. Sus casas blancas, con zócalos de color se hermanan cubiertas por un solo techo de tejas que se alarga mostrando la singularidad de un pueblo protegido en las montañas, lleno de memoria. Sus caminos comunican con los antiguos asentamientos como Mucuño donde aún están levantadas las parades y su memoria. Otros caminos nos llevan a San José del Sur y a Tostós. Aldeas cercanas a Acequias como San Pedro respiran ese aroma a libertad y serenidad que nos sorprende cada día.

  • Altitud: 2475 m.s.n.m
  • Temperatura promedio: 14º C
  • Festividades: San Antonio de Padua (14 – 15 de junio)
  • Principal actividad económica: Agricultura

En las tierras conocidas como Mucuño, las que parece haber ocupado legendariamente la parcialidad de ese nombre, el oidor Alonso Vázquez de Cisneros ordenó que se fundara el pueblo nuevo de Las Acequias de Mucuño, el 27 de diciembre de 1619; allí se congregaron 745 indígenas de distintas parcialidades, algunos de cuyos nombres forman parte de la toponimia actual del sector. En este sitio cruzado por caminos, descrito como una mesa llana con abundante tierra, copioso de frutos y muy templado y en torno a él se definieron sus resguardos que, de acuerdo con la información documental, incluían los asignados por Gómez Garzón en 1594 u cinco acequias, cuatro de las cuales se sacaban de la quebrada de Mucurubaba.

RUINAS DE MUCUÑO

En los croquis del área donde se asentó Mucuño se aprecia, tal como consta en la información documental, que los resguardos estaban limitados, por un lado, por las tierras de su encomendero, Juan Sánchez Osorio, y, por el otro, la loma y el molino del encomendero del pueblo de La Veguilla, Diego Prieto Dávila. Al igual que Mucubach de Las Acequias, el área de Mucuño, zona árida, desnuda, inestable geológicamente, de gran fragilidad a los rigores del clima y muy vulnerable a las inclemencias del tiempo cuenta con un croquis de la época que muestra, entre otros detalles, el asiento del pueblo en el sitio de Chacanta, ubicado en una “loma pendiente”, de la cual intentaron mudarse ya en 1672, denunciando que eran terrenos “volcanosos e incómodos”, agrietados e inconsistentes, sobre todo después de ocho meses de lluvia persistente que amenazaba desmoronarlos. En los documentos que hay sobre el registro de este pueblo, hay varias referencias sobre el estado de deterioro del pueblo, se señala que había quedado muy destruido, todo hendido y con rajas profundas a causa de los temblores.

Gracias a todos estos reclamos el 6 de junio de 1692 los indígenas abandonan el primer asiento del Mucuño hispánico, con construcciones en parte arruinadas, y se les posesiona al sitio destinado al nuevo pueblo, que constaba en ese momento de una población aproximada de 400 personas. Así, sobre una estructura doméstica, arreglada en función de actividades agrícolas, particularmente en el cultivo y procesamiento del trigo, se organizó una ordenación urbana más compleja en torno a un atrio acompañado de la iglesia y, a su lado, la casa del cura, desde donde se decidirían las barriadas y partirían las calles.

La existencia de este poblado no pudo ser más incierta, en 1720, cuando Mucuño había duplicado la población en menos de treinta años, pues contaba con 883 pobladores, los mucuñoes experimentaban toda clase de peripecias por la falta de tierras cultivables, pues aseguraban que hasta por el sitio donde habitaban pagaban réditos de un principal y aducían que sus resguardos eran inútiles, pedregoso, de cerros riscos, señalando que las pocas tierras aptas para las labranzas eran las de Santa Juana y otras que llaman Mucundú, afectas a censos de capellanías. (Samudio, 2006)

Como tomaron por patrón a San Antonio, el nuevo emplazamiento tomó el nombre de San Antonio de Mucuño. No pararon allí las desgracias de sus pobladores, porque nuevamente aparecieron las grietas en los pisos y deslizamientos en las laderas que alarmaron a los moradores, quienes nuevamente solicitaron el auxilio del gobernador Judas Tadeo Piñango, el cual dispuso, en el año 1828, la última y definitiva mudanza para un lugar conocido como Santa Juana. El traslado no se llevó a cabo sino hasta el año 1847, y al pueblo que allí se asentó se lo llamó Acequias. (Vinicio Salas, 2001)

ACEQUIAS

San Pedro

San Pedro es una aldea de Acequias a la que se presta atención por el particular encanto que brota de su viejo grupo de casas de paredes de tapia o adobe, sus techos entejados de dos aguas y sus largos corredores sostenidos por columnas de madera. Está a unos 15 Km de Acequias y se ubica sobre una superficie inclinada; no tiene verdaderas calles de trazo recto, sino que las pocas viviendas aparecen agrupadas alrededor de una pequeña plaza.

Artesanos

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Jose Aligno Rojas
Las casitas, los santos, las fachadas de las casas antiguas de Acequias, viven en las manos de don José Aligno Rojas. Él aprendió solo, observaba el trabajo de un amigo, quien le enseñó el secreto de la arcilla. Ese secreto se fue haciendo cada vez más propio y así José Aligno fue encontrándose con su creación. Antes hizo su artesanía con adobe. José Aligno sigue creando piezas y preparándolas en su propio horno artesanal a base de piedras. Lleva trabajando la artesanía 30 años. Sus trabajos son reconocidos en Mérida. Su casa es un pequeño museo de piezas que representan la creatividad de este artesano de Acequias.

 Sitios para visitar:

Para ver rutas turísticas ir a Mapa de Acequias

¿Dónde dormir?

¿Dónde comer?

Restaurante San Antonio de Mucuño

¿Cómo llegar?
  • Transporte turístico: La cooperativa Mucusur ofrece transporte turístico personalizado. Llamar al 0416-8749822.
  • Vehículo particular (sólo para vehiculos 4X4): Desde Mérida, sobre la Troncal 8 vía Tovar o el Vigía, tome el desvío hacia el Sur (Mucuchachí) en Las González. Luego del puente sobre el río Chama y aproximadamente 30 minutos de subida, se llega al sector Tierra Negra (de donde se lanzan los parapentes). Desde allí se sigue por la carretera asfaltada durante unos 2 kilometros para luego desviarse a mano izquierda por una estrecha carretera de tierra. Conduzca hasta el próximo desvío también a la izquierda para luego cruzar el río Tostós. Continúe por esta vía durante una hora y media más y encontrará Acequias. Distancia Mérida-Acequias: 46 km. Vía recomendada sólo para personas con mucha experiencia en carreteras angostas y de tierra.
  • Transporte público: Parada en el mercado en el centro de Ejido, diagonal a la iglesia principal en rústico chasis largo para 12 personas. Salidas estimadas (según la cantidad de pasajeros): 7:00 am y 10:00 am. Regreso: 2:30 y 4:00 pm. Contacto: Dioneiser Zerpa (0414-7259074) y Mariano Zerpa (0414-9795274).